Survival

El manga de supervivencia de Takao Saito

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Cuando escuchamos el nombre de Takao Saito se nos vienen a la cabeza historias de espías o de samuráis, ya sea por sus versiones manga del agente 007, los Cazadores de las sombras Kage Gari o, por supuesto, su más grande obra (y uno de los mangas más “grandes” en todo sentido) Golgo 13. Hoy no vamos a hablar de ninguna de esas obras, sino de Survival, tan solo una de las muchas series que creó este maestro que a sus 82 (¡!) años todavía sigue produciendo historias.

Serializado a partir de 1976 en la Shonen Sunday, Survival es un manga que, como su nombre lo dice, es una historia de supervivencia.
Antes de meternos a hablar de la trama primero tenemos que establecer dónde se encuentra parado a nivel histórico y en contexto cultural. No es novedad que Japón es una zona altamente sísmica, pero unos años antes de la publicación del manga (en el año 1968) sucedió uno de los terremotos y tsunamis más grandes de la historia del país, con una magnitud 8,2 y el suceso con más muertos desde la segunda guerra mundial. La japonesa es, de alguna forma, una cultura de sobrevivientes, nunca del todo acostumbrados al desastre pero siempre armándose de resiliencia para salir adelante, y se nota que esa fortaleza es una importante inspiración en las páginas de Survival.

También es interesante analizar el contexto literario. En ese momento no había mucho precedente de historias de supervivencia. La mayoría eran historias de supervivientes de guerra (como el famoso Hadashi no Gen, sobre una familia tratando de sobrevivir después del bombardeo de Hiroshima) o tenían elementos de supervivencia mezclados con otros tópicos (en algunas historias de ciencia ficción o en mangas de Osamu Tezuka). Concretamente hay dos mangas que pueden verse como inspiraciones para la obra de Saito: la primera es el Aula a la Deriva de Kazuo Umezu (Hyouryuu Kyoushitsu, 1972) en la que unos estudiantes son transportados a un mundo distópico donde tienen que sobrevivir a extraños monstruos y van cayendo uno a uno en la locura. El otro es Violence Jack, de Go Nagai, que en 1974 (dos años antes que Survival) comienza su historia con un desastre natural que deja a una región entera desolada y bajo la ley de nadie. Sin embargo, la historia de Go Nagai va más de peleas y matanzas que del espíritu de supervivencia de ciudadano japonés promedio.

Fuera de Japón hay dos precedentes que claramente inspiran a la obra, pero que sirven de inspiración directa o indirecta a cualquier historia de supervivencia moderna: Robinson Crusoe (1719), la famosísima historia de un náufrago luchando por su vida en una isla aparentemente desierta por veintiocho años; y Lord of the Flies (1954) en la que un grupo de niños desamparados en una isla deben aprender a sobrevivir sin ayuda de los adultos. Los conceptos de la adaptación a la vida en solitario y el replanteo de qué hace que una sociedad funcione (y qué la hace fallar) son los cimientos en los que se levanta Survival.

Pero ¿de qué va Survival?

Satoru es un pibe de trece años que se va con sus amigos a la montaña a hacer una prueba de valor a unas cuevas, pero sale todo mal cuando un terremoto fuertísimo les tira la cueva encima. Cuando Satoru despierta sus amigos no están más y la montaña en la que estaban ahora es una isla porque casi todo Japón fue completamente hundido. Fuertísimo. A partir de ahí Satoru tiene que adaptarse o morir, y sin entender muy bien qué pasó o qué está sucediendo en el resto del mundo se hace un refugio y comienza su cruzada por mantenerse vivo.

Esa idea simple pero atómica es todo lo que necesita Takao Saito para romper todo y armar una serie imposible de soltar. Hablar con seriedad de supervivencia es más difícil de lo que parece porque tenés que haberlo vivido para saber exactamente cómo se comportaría una persona en esas circunstancias y qué tendría que hacer para no morirse, pero por suerte el maestro investigó como si debiera la tesis (¡en una era pre-Wikipedia!) y no solo tiene toda la data y sabe aplicarla a la historia, sino que también lo presume siendo él mismo una voz en off que además de narrar los acontecimientos está constantemente dándonos explicaciones a todo lo que pasa, y encima pela datos curiosos insospechados y que solo pueden servirte en ese contexto (al nivel de “podés saber si va a haber una tormenta si encontrás granos de arena en el estómago de ciertos peces porque la comen para pesar más y que no se los lleve la corriente”).

Por si no quedaba claro, en este manga el realismo es la clave de su atractivo. Si bien el lector no puede confirmar que todo lo que nos dice Saito se concuerde con la realidad, está todo tan bien llevado que realmente sentís que puede pasar posta. Y el realismo no termina en los guiones, porque el arte de Survival es para caerse de culo. El diseño de personajes es la marca del autor y un producto de su época, pero donde se luce en toda su gloria es en los fondos, los escenarios, las constantes tomas panorámicas que ocupan media doble página apaisada donde está ilustrada al detalle cada plantita, cada cacho de tierra, cada relieve de las montañas y cada ola del océano. Los animales también parecen sacados de un libro de antropología (excepto el perro que eventualmente aparece en la historia y está hecho “lindo” para ser la mascota de la serie y es bastante chocante).

La historia a veces se siente medio lenta, pero eso es parte del realismo, porque todos los recursos que podés usar para que un manga avance más rápido el autor los descarta en pos de la veracidad. Me explico: la base de una historia de supervivencia es conseguir agua, comida y refugio cada día, y a medida que avanza la historia conseguir esas cosas se vuelve más y más difícil, por lo que es imposible hacer una elipsis hasta que lleguen los puntos de inflexión. Exceptuando los momentos donde el personaje consigue un asentamiento estable (que son pocos porque está constantemente viajando en búsqueda de su familia), la acción transcurre prácticamente día a día, y en los 111 capítulos de manga transcurren casi dos años de historia.

Survival es un manga desesperante, y creo que esa es su mejor característica. Gracias a ese realismo y ese arte casi hipnótico, el lector no puede evitar ponerse en el lugar del protagonista y sentir la desesperación de cada intoxicación, cada hambruna, cada herida intratable y cada decisión imposible (¿abandonarías a tus compañeros para salvar la comida? ¿te quedás en un lugar con agua y comida asegurados o seguís moviéndote? ¿te comerías a tu perro para no morir de hambre?). La muerte realmente está a la vuelta de la esquina y no puede haber más historia después de eso. No hay deus ex machina ni salvaciones sobrenaturales, solo un pibe contra la naturaleza.

Y hablando de la naturaleza, es interesante remarcar que, aunque al principio Survival se plantee solo como la historia de un chico sobreviviendo a un desastre natural aislado, con el paso de los capítulos y los meses el autor nos revela que en realidad, lo que está sucediendo es más complejo. Un último invierno helado antes de un verano que parece infinito, vientos secos tan calientes que ocasionan incendios, erupciones volcánicas no previstas, la caída de montañas, la muerte de los ríos, el derretimiento del asfalto… Survival es en realidad una historia sobre el calentamiento global y cómo la concentración de dióxido de carbono en nuestra atmósfera causa un efecto invernadero que podría tener consecuencias devastadoras para la vida en el planeta. En el manga, esas consecuencias pasan, y paralelamente a la historia de Satoru vemos los restos de una quebrada humanidad cuestionándose si todos los desastres no son acaso su culpa (nuestra culpa) y si tal vez no merecen desaparecer. Así se cuestiona, incluso, la filosofía detrás de la supervivencia.

(“Si dice “supervivencia” una vez más voy a gritar”)

La historia está dividida en dos grandes arcos. El primero abarca los capítulos 1 al 76 y plantea los primeros meses de Satoru adaptándose a la vida en la naturaleza y comenzando su viaje. Esta primera parte yo la llamo “el arco pesimista”, porque se caracteriza porque salga todo mal para nuestro protagonista, que todos sus encuentros con otros humanos sean horribles (o terminen de forma horrible) y una atmósfera general de pesimismo al ver cómo el mundo se va destruyendo y el único objetivo que tiene además de no morir (encontrar a su familia) se vuelve cada vez más imposible.

Entonces después del capítulo 76 tenemos que ir a leer “Survival: Another Story”, una miniserie spin-off que no tiene ningún sentido como tal porque el autor es el mismo, sucede entre los capítulos 76 y 77 en continuidad y no deja de contar la historia de Satoru en ningún momento, pero por algún evento especial en esos años decidieron publicarlo aparte. Es un arco casi autoconclusivo que solo parece querer atraer nuevos lectores en el que Satoru se encuentra una ciudad que no sufrió pérdidas materiales por las inundaciones y hasta tienen electricidad, pero que se va volviendo progresivamente más turbia. Tiene un par de escenas muy perturbadoras e intensas así que enfatizo en que la lean si van a leer el manga.

En fin, volviendo a la serie principal, a partir del capítulo 77 arranca el denominado por mi “arco optimista” donde el autor le da un respiro al pobre pibe, se calma con el apocalipsis y se dedica a explorar a las distintas sociedades que se forman en el contexto del fin del mundo. Es una parte mucho más social y que baja un cambio a la intensidad que venía llevando la historia hasta entonces, pero no por eso deja de ser emocionante. Hay un innecesario arco de dos capítulos sobre el perro que me pareció de lejos lo peor de la historia, pero es poco relevante y se olvida rápido. Los últimos arcos pegan con mucha fuerza, sobre todo uno acerca de unos pibes que sobreviven en las ruinas de su vieja escuela y están divididos en dos facciones según cómo interpretan que debe sobrevivir la humanidad. El final es medio inesperado, particularmente porque sigue introduciendo personajes en los últimos tres capítulos, pero se nota que la página final del manga y específicamente la pregunta dilapidaría con la que el narrador concluye la historia estaban planeadas desde el principio. Es un final reflexivo y satisfactorio.

La reedición de este manga en tomos recopilatorios es un caos: originalmente eran 22 tankoubon que después se reimprimieron en 16. En 1994 se editó una gigantesca versión que recopila todo en 6 wideban que fueron la versión más popular para los coleccionistas durante años (aunque hubo una edición para supermercados de 20 tomos). Del 2000 para acá salió la edición bunkoban (10 tomos), otra para supermercados (7 tomos), una tapa dura de 8 tomos y la actual reedición en edición regular de 11 tomos (si no entendiste ni la mitad de lo que dije, recomiendo leer nuestra nota sobre edición de manga). Y a todo eso hay que sumarle el tomo extra de “Another Story” que cada edición incluyó como pudo.

Como dato curioso, el manga se publicó en nuestro idioma en España por la editorial Ponent Mon con el nombre de “Survival: Japón en ruinas”. Sacaron el primer tomo (de 10) en 2008, un terrible libro de casi 400 páginas, y al año confirmaron que la serie estaba cancelada.

Para terminar la reseña no puedo no hablar de “Survival: La historia de los niños” (“Survival: Shounen S no Kiroku”), el reboot que comenzó su serialización digital en 2015 y acaba de concluir su “primera temporada”. La historia está supervisada por Takao Saito pero producida por Akira Miyagawa, una mangaka que encontró su camino en el medio reviviendo mangas antiguos con “Appleseed XIII” (adaptación a manga de un videojuego reboot del manga original de Shirow Masamune), “Baiyaku Kakebachou Kuzuryuu” (reboot del manga homónimo de Shotaro Ishinomori de 1973) y ahora con este reboot de Survival. Lo más llamativo de esta nueva versión es el arte de la nueva mangaka, que es más dinámico y expresivo que el del autor original y le agrega elementos de comedia que irremediablemente hacen desaparecer la atmósfera realista y opresiva de la obra madre. Cuando los personajes empiezan a actuar de forma diferente y la trama se desvía a un enfoque más político y menos de supervivencia, entendemos que este no es el mismo Survival que creó Saito en 1976. No es un mal manga (de hecho es muy entretenido de leer), pero de “Survival” solo le queda el nombre.

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