EL ORIGEN DE STAR WARS
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EL ORIGEN DE STAR WARS

Crear una saga exitosa no es tarea fácil

Por: Agustin Soraire - 16 Dic 2017 Se lee en: 10 mins

Hoy en día Star Wars (o la Guerra de las Galaxias) es ya una franquicia por demás conocida en el mundo del cine. En su momento fue una gran revolución, principalmente la ciencia ficción y al día de hoy tiene millones de seguidores y fanáticos por todo el mundo. George Lucas supo crear un universo magnífico cuya vigencia se mantiene, teniendo no solo películas sino también varios videojuegos, cómics o series de televisión. Los caballeros jedi, los sith, Darth Vader, la fuerza y el Imperio son conceptos que cualquier fanático de la saga reconoce. Pero obviamente tremenda franquicia no nació de un día para el otro y hoy, amigos míos, voy a contarles cómo surgió esta historia que comienza hace mucho tiempo…

En nuestro tiempo presente vivimos en una era digital y rápidamente nos enteramos de lo último ocurrido en cualquier parte del mundo, lo que aplica también al mundo del entretenimiento. Habiéndose estrenado recientemente el episodio VIII de Star Wars ya sabemos que habrá un spin-off de Han Solo el año que viene y un episodio IX dentro de dos años. Los fans corremos a la par de las noticias y ya sabemos que películas saldrán varios años antes. Ejemplo perfecto de esto son las películas de Marvel o DC. Aún falta que salga la tercera parte de los Vengadores y ya tenemos noticias de la cuarta, o antes de que siquiera se estrenase Justice League los fans ya especulaban sobre la siguiente película de Batman y todo el dilema que hubo con Ben Affleck, si la dirigía, si no, si la iba a protagonizar, etc.

¿A qué viene todo esto? Pues que los fanáticos de estas películas vivimos un sentimiento constante de expectativa. Estamos al tanto de todo, y gracias al mundo de Internet todo se viraliza muy rápidamente. ¿Salió un tráiler de una película? Lo ves cómodamente en tu celular y se lo compartís a tus amigos. Y si lo viste dos días después, ya estás retrasado.

LOS ‘70

Pero en los 70’s era muy diferente. No había Internet, no había celulares. Para saber las últimas novedades o bien pasabas por el cine, algún conocido te contaba algo que vio recientemente allí y le gustó o bien veías alguna publicidad en el diario, revistas o la televisión. Esto era cuándo la película estaba en vísperas de promoción y a diferencia de hoy día, no tenían a favor ese tiempo (años) para ir generando emoción en los espectadores respecto a los próximos filmes.

Por otro lado, en el contexto socio-político, Estados Unidos vivía una época decadente. La primera película de Star Wars se estrenó en 1977, apenas dos años después de perder la guerra de Vietnam y la gente había perdido fe en sus líderes políticos. Ni hablar de que estamos situados en plena Guerra Fría. Todo esto generaba una especie de sensación de pesimismo que se reflejaba en el cine de por aquel entonces. Las películas de mediados de los años ’60 y ’70 eran, en su mayoría, de conflictos sociales reales, con personajes humanos, y muchas veces a modo de crítica social. Dicho en criollo, era un cine muy serio. A esta época se le conoció como “New Hollywood”. Sin embargo, ya a mediados de los ’70, empezaba a surgir una nueva ola de películas orientada a otro tipo de público.

GEORGE COMIENZA A DESARROLLAR STAR WARS

George Lucas pertenece a una generación de directores salidos de escuelas de cine que llegaron a Hollywood para establecer un nuevo rumbo. Entre sus camaradas (y amigos personales) se encontraban figuras como Steven Spielberg, Martin Scorsese y Brian De Palma, figuras por demás reconocidas que poco a poco fueron abriéndose camino por la industria y su paso por el mundo del cine no fue desapercibido. Pero por aquel entonces aún no eran figuras famosas, y George apenas estaba empezando a desarrollar su historia de ciencia ficción.

Según el propio creador, quería hacer algo similar a los viejos seriales de Flash Gordon y crear su propio universo ficticio. Además, George era muy aficionado al cine japonés, principalmente de Akira Kurosawa y la película The Hidden Fortress (1958) fue de dónde también sacó sus principales ideas y conceptos. La palabra jedi, por ejemplo, viene del cine japonés. Por mucho tiempo Estados Unidos había controlado el cine nipón, prohibiendo elementos que promovieran la cultura de aquel país. Dicho de otro modo, no querían películas de samuráis, que es a lo que Kurosawa apuntaba. Pero una vez separados los caminos de ambos países, Akira tuvo vía libre para finalmente llevar a cabo las historias que él quería e insursionó en el género del Gendai-Geki (drama contemporáneo) y el Jidai-Geki (drama de época). Es de este último que surge el término jedi, ya que el término jidai es prácticamente su transcripción fonética en inglés. Otra de las principales fuentes de inspiración fue el libro The masks of God (1968) de Joseph Campbell, dónde analizaba mitología y religiones de distintas épocas y partes del mundo.

The Hidden Fortress (1958), el primer volumen de The masks of God (1968) y Flash Gordon (1936)

Lucas desarrolló la historia y, una vez finalizada, decidió presentar la idea a algún estudio. Universal y United Artists lo rechazaron. Entonces lo presentó a Alan Ladd Jr., jefe del departamento creativo de 20th Century Fox y éste, entonces sí, decidió darle una oprtunidad. A Ladd, sin embargo, le preocupaba el despliegue técnico que requería la película, pero confió en Lucas ya que habiendo visto el trabajo anterior del director, American Graffiti (1973), sabía que había algo en George que podría funcionar.

Teniendo su proyecto aprobado, Lucas comenzó a escribir el guion que sufrió varias reescrituras y modificaciones. En un comienzo, por ejemplo, Luke iba a ser una mujer y cuándo pasó a ser un héroe masculino, le llamó Deak Starkiller (nombre demasiado obvio y “spoilero”) mientras que Han Solo iba a ser un alien. La historia iba tomando forma pero a medida que avanzaba se dio cuenta de un problema: su guión era muy largo, 200 páginas, por lo que decidió que la película narraría solamente el primer acto de su historia, dejando el resto para futuras entregas.

Con el proyecto ya en marcha y un guion terminado, Lucas contrata a Ralph Mcquarrie para que comenzara a diseñar el aspecto visual de la película. Mcquarrie diseñó algunos bocetos y concept arts de algunas escenas para mostrar al estudio y finalmente Fox aprobó el proyecto con un presupuesto de más de U$S 8 millones de la época. Lucas, por su parte, renunció a su sueldo de director, a cambio del 40% de las ganancias de taquilla y derechos de merchandising. Como el estudio no confiaba en que la película fuese un éxito aceptaron, para luego seguramente querer arrepentirse de por vida.

Un por aquel entonces Deak Starkiller contra un diseño primerizo de Darth Vader, obra de Ralph Mcquarrie

EL CASTING Y LA PRE-PRODUCCIÓN

George comenzó con el casting (el cuál le llevó siete meses) haciendo en pararelo e intercambiando actores con su amigo Brian De Palma, que buscaba intérpretes para los personajes de su próxima película, Carrie (1976). Así pues Lucas eligió a Mark Hamill, quién por aquel entonces era actor de televisión, para el papel protagónico de Luke Skywalker, debido a la inocencia y sencillez que transmitía el actor.

Harrison Ford se quedó con el papel de Han Solo, aunque en este caso fue algo curioso: George NO quería contratarlo. Ya habían trabajado juntos en American Graffiti pero Lucas buscaba caras nuevas, aunque le pidió que le ayudara en el casting, dándoles el pie a los actores y tirando las líneas de los personajes con los que interactuaban. De cualquier manera a George le terminó gustando tanto la interpretación que acabó por contratarlo. A modo de curiosidad la nave de Han Solo, el Millenium Falcon (Halcón Milenario), fue la única nave construida realmente para la película, usando partes viejas de aviones.

Carrie Fisher llegó a Lucas gracias a De Palma, quién le contó del casting para Star Wars, y fue aceptada, pero con una condición: tendría que internarse en una clínica de adelgazamiento y perder cinco kilos.

Lucas buscó al ganador al Óscar llamado Alec Guiness para Obi Wan. George quería un actor con experiencia y talento, ya que el personaje requería transmitir seriedad y carácter, aunque también simpatía. Alec aceptó ya que le gustó la idea de interpretar un personaje que fuera una especie de mentor o mago, en una historia con el bien y el mal tan claramente definidos.

Darth Vader requería de alguien alto, para imponer presencia en pantalla, por lo que contaron con David Prowse, que ya había interpretado previamente a Frankestein en películas de terror de la Hammer. Sin embargo, en el rodaje surgió un problema: pese a que su físico era intimidante, su voz no lo era tanto, de hecho era aguda y hasta casi cómica. George Lucas decidió contratar a un actor diferente para doblar todas las escenas. El actor elegido fue en un comienzo Orson Wells, pero Lucas pensó que stenía una voz muy reconocible para el público y acudió a James Earl Jones, que dotó al personaje con la gruesa y profunda interpretación que ya todos conocemos. Jones, sin embargo, al igual que el estudio y varios de los que trabajaban en la película, también tenía sus dudas respecto al producto y pidió no aparecer en los créditos, temiendo que si la película resultaba en un fracaso arruinara su carrera.

Para el concepto de conquistador intergaláctico se inspiraron en el villano de DC Cómics, Darkseid, mientras que para su aspecto se basaron en parte en el diseño del principal enemigo de los Fantastic Four, el Dr. Doom, y agregaron elementos al traje tomados como referencia de los trajes de los antiguos samuráis, fruto del fanatismo de Lucas por las películas de Kurosawa.

Dr. Doom, Darkseid y un traje de samurái, principales inspiraciones para Darth Vader

Otro villano de la cinta, Grand Moff Tarkin, fue interpretado por otro actor de la Hammer, Peter Cushin, que también había actuado en una película de monstruos interpretando a Van Helsing en varias películas de Drácula.

Peter Mayhew, que trabajaba como camillero en un hospital, fue elegido para Chewbacca. Según cuenta Mayhew, estaba esperando sentado en una sala para reunirse con George Lucas. George entró con Gary Kurtz, co-productor de la cinta, y Peter se levantó para saludarlos. Viendo la enorme estatura de Peter, Lucas dijo a Kurtz: “creo que lo encontramos.” Para el aspecto de Chewbacca se inspiraron en el perro de George, Indiana (sí, de ahí viene Indiana Jones) y en cuanto al nombre Chewbacca, viene del ruso sobaka, que significa perro.

Por último, los actores del dúo cómico de robots RD-2D (también conocido como Arturito) y C3PO fueron elegidos. Para R2 se requería un actor enano para meterse dentro del traje y con mucha imaginación para llevar acabo el trabajo. George eligió a Kenny Baker y le dio una curiosa directiva para su actuación: pese a que su rostro nunca se veía, Kenny debía sonreír cada vez que actuaba. Y Kenny lo hizo.

C3PO fue interpretado por Anthony Daniels, quién tenía experiencia actuando como mimo, lo que ayudó a la interpretación del androide con movimientos limitados. Anthony aceptó el papel debido a un boceto ilustrativo del personaje, que le había intrigado. Años después le dijo a Mcquarrie, que había hecho el diseño: “¿Sabes que todo fue culpa tuya?”

RODAJE

En esa época no había estudios de efectos especiales y los departamentos especializados se habían disuelto debido en parte a su baja rentabilidad económica y poco interés del público en películas que requirieran su intervención. Lucas decidió entonces crear en 1975 su propia compañía de FX: Industrial Light & Magic (ILM), con John Dykstra como supervisor del apartado técnico. Solucionado este tema, con el casting elegido y el guion terminado, ya estaban listos para comenzar el rodaje.

Para las escenas del desértico planeta de Tatooine, la producción se trasladó a Túnez. Y comenzó el caos.

R2-D2 (Kenny Baker), C3PO (Anthony Daniels), Alec Guiness (Obi-Wan Kenobi) y Mark Hamill (Luke Skywalker) en el planeta Tatooine (Túnez, África)

Además de contar con un clima de más de 40˚C al mediodía, las condiciones meteorológicas arruinaban los decorados constantemente lo que retrasaba un montón la producción. Teniendo que trabajar además con un equipo que no confiaba completamente en el producto, Lucas se sintió tentado cual Jesús en el desierto y quiso abandonar.

A Kenny Baker se le complicaba la interpretación de R2-D2, ya que él mismo hacía girar la cabeza con sus manos, pero el interior estaba lleno de cables y era muy difícil moverse sin enredarse. Incluso también ha comentado que varias veces cuando paraban para comer se olvidaban de sacarlo del interior del traje.

En cuanto al otro androide, C3PO, no estuvo exento de problemas. En los primeros días el traje se rompió en una parte de la pierna izquierda y le comenzó a perforar lenta y dolorosamente la parte blanda del pie a Anthony Daniels, por lo que para llegar al set se tuvo que quitar el traje e ir rengueando.

Una anécdota graciosa que se dio en Túnez fue que el gobierno confundió uno de los excéntricos vehículos futuristas de la cinta con un tanque de guerra y casi se desata un escándalo internacional.

Luego se trasladaron a los estudios Elstree, en Reino Unido, para filmar las escenas de la Death Star (o Estrella de la Muerte), y si bien no tuvieron que enfrentarse al clima, tenían muy poco tiempo de rodaje. A las 5:30 PM debían dejar de filmar a no ser que estuvieran en medio de un plano y varias veces Lucas les pedía a los técnicos si podían aguantar quince minutos más, pero siempre se negaban.

Por su parte, el estudio estaba preocupado por la película y cómo estaba yendo. Alan Ladd Jr. se lo comunicó a George y no les quedó otra que rápidamente y a toda marcha acabar la película en una semana.

ULTIMANDO DETALLES

Apenas terminaron de rodar, Lucas rápidamente se puso a trabajar en el montaje, pero se vio obligado a cambiar de montajista debido a que las ideas de George y éste respecto a la edición no coincidían y se estaban retrasando, lo que llevó a postergar la fecha de estreno.

Para editar las escenas de acción, Lucas había hecho un montaje de antiguas escenas de combate reales de la Segunda Guerra Mundial y para su película calcaron prácticamente dicho trabajo, reemplazando planos del montaje de George con planos de encuadre similar que habían rodado para el filme.

Fue editando la película que se tomó la decisión de cambiar la voz de Darth Vader. También pensaron en cambiar la voz de C3PO, pero un actor de doblaje de dibujos animados convenció a George Lucas que la voz de Anthony Daniels funcionaba bien para el personaje. Para crear la “voz” de Chewbacca el director de sonido, Benjamín Burtt Jr., grabó sonidos de distintos animales que fue mezclando. Dichos animales incluían tigres, morsas, tejones, perros y osos.

Por último, y para desarrollar uno de los elementos más característicos de Star Wars como es la música, se contrató a John Williams, que ya contaba con un Óscar por su trabajo en Jaws (Tiburón, 1975). George Lucas pidió a John que hiciera la música como sostén emocional de lo que ocurría en las escenas, por lo que para las escenas de Leia usaba música romántica, bélica para las escenas de combate y música enfática y potente cuándo aparecía Darth Vader. La música estaba realizada con orquestas sinfónicas y temían que esto pudiera no llegar a gustar demasiado a los espectadores, teniendo en cuenta que por ese entonces estaba de moda la música disco.

EL ESTRENO

Poco más de cuarenta cines aceptaron proyectar la película. El estudio había sacado en ese entonces la película The other side of midnight (1977) que estaba basada en un best-seller de mucho éxito. A los cines les interesaba dicha película, pero no Star Wars, por lo que habían hecho un acuerdo en el que los cines que decidieran conseguir la primera, debían aceptar también proyectar la obra de Lucas.

El 25 de mayo de 1977 la película se estrenó. Sobra decir que fue un rotundo éxito. La gente, sorprendida por los efectos visuales para la época, la veía varias veces el mismo día y la película estuvo en cartelera por casi un año entero. Se batieron 36 récords de taquilla y fue nominada a once premios Óscar, de los que ganó: mejor dirección de arte, mejor diseño de vestuario, mejores efectos visuales, mejor montaje, mejor banda sonora, mejor sonido y un premio especial al mérito que se llevó Ben Burtt por su trabajo en el diseño sonoro. Entre los que no ganó se incluyen: mejor película, mejor director, mejor guión y mejor actor de reparto por Alec Guiness como Obi-Wan.

Primer póster de la cinta

Y así comienza, pues, la franquicia de Star Wars, que se seguiría extendiendo hasta nuestros tiempos atrapando y cautivando tanto a veteranos como nuevos espectadores con su magnífico universo. Con su última obra recientemente estrenada, solo falta comprarse un buen balde de pochoclos e ir a disfrutar del espectáculo visual, que tanto como en su momento, sigue sorprendiendo al día de hoy.

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