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Joker: el hype del año

Reseña de la película que generó controversia antes de que alguien la viera

Por: Oscarito Kusanagi - 04 Oct 2019 Se lee en: 5 mins

Finalmente se estrenó en Argentina la cinta Joker, dirigída por Todd Phillips (The Hangover) y protagonizada por Joaquin Phoenix, en el rol del príncipe payaso del crimen y tengo que admitir que aunque me entretuvo de principio a fin, no me genera una sensación de alabarla más allá de los aspectos técnicos y la actuación de Phoenix.

Lo que más me sorprende de Joker es que gracias al hype que se generó por ella, los comentarios respecto a la cultura incel, acusaciones con respecto a si podía generar actitudes violentas, revueltas, violencia en exceso, etc, sin duda es un obra que perdurará como un producto 100% representativo de esta época de polaridades donde todes tenemos que estar de un lado o del otro y una opinión basada en absolutos. Pero no solo eso. También estamos ante la consolidación final de un ícono de la cultura pop, proveniente del comic, en el colectivo social, algo que 30 años atrás era casi impensable, ya que el comic siempre fue ese placer culposo, casi infantil, del cual una minoría podía disfrutar.

Una gran promesa que funcionó... pero no por lo que prometía
Una gran promesa que funcionó... pero no por lo que prometía

El Hombre que ríe

Arthur Fleck (Phoenix) es un perturbado hombre que cuida de su madre (Frances Conroy) mentalmente enferma e intenta ganarse la vida trabajando de payaso en una suerte de agencia de clowns. Todo esto transcurre en una Gotham City de los años 80 (pero más parecida a una Nueva York de los 70) donde reina la apatía, el crimen, la violencia y un clasismo sumamente marcado, representado aquí por el millonario Thomas Wayne (Bret Cullen) quien desde su posición cuasi de derecha, intenta hacerse con un cargo político. 

Arthur sufre los "ataques" de la sociedad y el sistema en que está inmerso: lo asaltan, lo despiden sin causa, y hasta le suspenden los servicios públicos de salud haciendo que abandone su medicación psiquiátrica. Pero mientras la gente de ingresos bajos (y con ellos algunos malvivientes) intenta levantarse contra la opresión clasista de Gotham, Arthur Fleck comienza a descender a la locura, una suerte de psicopatía que ya no puede contener y que de a poco comienza a encarnarse en la imagen de payaso que siempre forzó y que ahora fluye de forma "natural" para reirse de este sistema opresor y castigante, a la par que empieza a descubrir cosas acerca de su pasado, incluyendo su conexión con la familia Wayne.

La Marca del Joker

La parte artística y técnica de esta cinta es IM-PE-CA-BLE. Sin duda alguna estamos ante una maravilla visual donde podemos ver cuadros magníficos y escenas acompañadas de una banda sonora que te adentra en lo que está ocurriendo en la cinta... y a su vez, te permite entender los cambios que va atravesando el personaje principal a quien por suerte veremos mucho en pantalla. Y esto no es para menos: Joaquin Phoenix da una cátedra magistral de actuación, versatilidad y manejo del cuerpo (el tipo baila excelente, y si creías que Pennywise se movia de forma creepy... esto lo deja bien chiquito) Ya desde el primer minuto la actuación de Phoenix impacta y esto se mantiene a lo largo de la cinta. No será nada raro una nominación al Oscar.

El apartado sonoro se complementa con algunas piezas musicales y canciones clásicas que también son destacables y muy bien utilizadas. 

El punto negativo de todo este despliegue artístico (aunque no tanto) es el hecho de como evoca constantemente a cintas como Taxi Driver, cuya temática es similar a Joker (la supervisión de Martin Scorcese ya era algo que sabiamos desde que empezó a realizarse la cinta) pero la acompañan algunos gestos o diálogos que recuerdan a esta película (el paralelo entre Pallantine y Wayne o la mismísima presencia de Robert DeNiro como el showman Murray Franklin) Pero este punto es lo que me lleva a una interesante conclusión que dejaré para el final de esta nota.

Quiero dejar plasmados otros dos puntos antes de comenzar con el extenso final de esta review.  Se decía que la violencia tanto física como psicológica de esta cinta era alarmante. La verdad que si sos una persona impresionable, no te hagas problema. Todo esto fue sumamente exagerado y hasta Deadpool es más violenta que esta película. Lo mismo a nivel no físico: nada que no hayas visto en los trailers.

Y por último, debo comunicar que lamentablemente se notan de forma muy marcada ciertos cortes en la edición que denotan que varias escenas se eliminaron y que seguramente veremos en un director's cut. Se siente tanto, que me resultó incómodo saber que me estaba perdiendo de algo (sobre todo si involucra la performance de Phoenix)

Pero ¿Qué pasa con la cinta en sí? ¿Qué la hace la obra maestra que la crítica alaba y que otros sectores defenestran por considerarla nociva? Dejando de lado lo artístico, no me parece una película que aporte nada nuevo u original que no haya visto en cintas previas sobre el reniegue de la sociedad que oprime a las personas comunes, y ni hable de las discapacitadas, tanto fisica como mentalmente. Joker tiene un mensaje que ya venía resonando desde los trailers: una persona puede ser llevada a la locura si la sociedad la empuja a ello, una persona puede desatarse y buscar oponerse a esta sociedad... aunque sea volcándose al crimen. En definitiva: la sociedad te enferma y crea monstruos.

¿Y es poca cosa este tema? Para nada, pero esperaba ver un poco más o algo que realmente la diferenciara de Taxi Driver, Falling Down, Fight Club, The Fan (también con De Niro, dicho sea de paso) u otras.

Pero nuevamente, estamos ante una película basada en un comic, con sus pequeños guiños al universo de Batman que van desde los batitubos (si... aparecen... de cierta forma) hasta el nacimiento del Caballero de La Noche (atentos/as a la referencia al Zorro...) por lo cual no deja de ser un Elseworlds muy bien hecho y no le puedo pedir más que lo que como lector de comics, fan, amante de DC Comics, ya he visto plasmado de formas super interesantes. Joker es un rejunte de muchas cosas... que artisticamente es magistral. La recomiendo, sí, pero me parece que está sobrevalorada, incluso desde antes que se estrenara.

El tercer acto se asemeja a lo que veríamos en un comic de DC
El tercer acto se asemeja a lo que veríamos en un comic de DC

La imagen del Joker en una tierra seria

La temática de esta cinta no es novedosa y se ha plasmado de diversas formas en distintas épocas... y esto no lo considero falta de originalidad, un signo de los tiempos.
En los 80, la controversial Taxi Driver sorprendió e incomodó al mundo por mostrarnos a un personaje desequilibrado, bordeando la psicopatía, casi misógino y racista que decide levantarse violentamente como una suerte de simpático antiheroe que busca terminar con la apatía de la gente y falsedad de los políticos y lo logra cuando salva al personaje de Jodie Foster de una red de prostitución. En los años 90 Michael Douglas se luce en Falling Down (de Joel Schumajer) como un ciudadano blanco promedio, trabajador, pero irascible, quien en afán de llegar a ver a su hija en su cumpleaños se convierte en un renegado social que a fuerza de armas se abre paso entre pandilleros, constructores que bloquean calles, ricos irrespetuosos y hasta los maleducados empleados de un fast-food. Al igual que el rol de De Niro, Douglas encarna desde lo físico a un típico clase media norteamericano de los 90.

Recuerdo que Falling Down se hizo muy popular en nuestro país durante los años 90 gracias a los recién llegados sistemas de cable y por supuesto el glorioso HBO Olé que emitió durante una semana esta cinta. Adultos y adolescentes (en una epoca sin internet ni redes sociales, donde sólo la se podía disfrutar de emisiones programadas y del boca a boca para comentar al respecto) quedaron maravillados ante esta película que... en palabras de muchos, reflejaba todo lo que siempre quisimos hacer (tomando como ejemplo la famosa escena donde Michael Douglas obliga a punta de pistola a que los empleados de un fast-food lo atiendan bien). Si, claramente en ese momento, todes estabamos de acuerdo en que nos hubiese gustado recurrir a un crimen/delito para obtener "justicia social" por así decirlo. Estos personajes fueron claramente íconos o memes de ideas y anhelos, en este caso agresivos, que parecíamos querer devolver en algún momento a la sociedad. En los 2000, Fight Club y el personaje de Tyler Durden jugaron un rol similar de una forma magistral.

Un ícono de esta era
Un ícono de esta era

Hoy, el Joker, el villano favorito de muches lectores y fans del comic (y ahora de consumidores de cine, millennials y centennials) finalmente adquirió ese status... un meme que permite encarnar lo que nos molesta de la sociedad actual, de lo que está vigente, del sistema y sus clasificaciones... aunque siempre estaremos dentro del mismo. Ese mismo sistema hoy nos entrega al Joker en un nuevo paquete, uno que Nolan nos presentó de forma muy original y realista y que ahora con esta nueva entrega nos permite sumarlo a nuestro colectivo de íconos populares que encarnan pensamientos negativos e incómodos, pero contenidos dentro de la imagen de quien alguna vez fué conocido como el Príncipe Payaso del Crimen.
 

Puntaje Final: 7 Máscaras de cotillón

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