Las mejores adaptaciones cinemátográficas de Stephen King
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Las mejores adaptaciones cinemátográficas de Stephen King

Costó juntar nueve

Por: Facundo Vazquez - 23 Dic 2017 Se lee en: 7 mins

Ante todo, tengo que aclarar que King no es uno de mis autores favoritos. Me parece un tipo con una imaginación desbordante pero con unas limitaciones narrativas notables. Sus tópicos y recursos narrativos son bastante obvios y repetitivos. Y eso es importante porque plantear una situación muy creativa y original no es suficiente para escribir una novela, también es necesario lograr que el lector se sumerja en esa historia que le estás contando; que se la crea o al menos que suspenda momentáneamente su incredulidad. Muy pocas veces me ocurrió eso con una obra de King.

¿Cómo se explica, entonces que este “maestro del terror” sea uno de los autores más adaptados de Hollywood? Creo que el motivo principal es que la popularidad de sus libros (best sellers automáticos en la mayoría de los casos) garantiza cierto mínimo de público en las salas. Por otro lado, las limitaciones estructurales y estilísticas que mencionamos antes pueden disimularse mucho en la versión cinematográfica. Es decir: a la industria del entretenimiento le importa mucho más conseguir una buena idea que si ella está bien o mal contada. Total, la van a adaptar como se les dé la gana.

No nos engañemos: la mayoría de las adaptaciones son pura basura pochoclera pero, a lo largo de los últimos cuarenta años, también pudimos ver a algunos de los mayores actores y directores del medio probando suerte con los relatos de King y obteniendo, a veces, resultados superiores a la obra original.

Los repasamos en orden cronológico.

“Carrie” de Brian de Palma (1976)

Alguna vez la piba introvertida, víctima de bullying pero poseedora de misteriosos poderes sobrenaturales no fue un cliché. En serio. Alguien lo tuvo que inventar. Y el invento resultó tan exitoso que hoy forma parte de la cultura popular y de masas. Tuvo secuela, tuvo remake (en 2013), fue homenajeada y parodiada cientos de veces pero nunca se pudo superar la impresión causada por la brillante cámara de Brian de Palma.
La pequeña Sissy Spacek cubierta de sangre y la escena dantesca de destrucción que se desata después son hoy momentos clásicos de la historia del cine.

Esta fue la primera obra de Stephen King adaptada a la gran pantalla y no empezamos nada mal: éxito de público y crítica; y dos nominaciones a los Oscar (Sissy Spacek y Piper Laurie) lo que no era habitual para un filme de terror.

“El resplandor” de Stanley Kubrik (1980)

Uno de los mejores trabajos de construcción de atmósfera que he visto. El director rompe todas las expectativas del espectador sobre lo que se supone debe ser un espacio aterrador. Nada de antiguos castillos semidestruidos ni cementerios a la medianoche. La acción va a transcurrir en ambientes amplios, limpios, modernos e iluminados hasta el punto en que las sombras parecen desaparecer, y sin embargo, el horror y la locura nos resultan más palpables y convincentes que nunca.

Otro acierto del realizador es el silencio. Allí donde la novela es absolutamente explícita y hasta obvia, la película retacea la información. No le deja todo servido al espectador sino que lo obliga a pensar, a tratar de adivinar aquello que no se está diciendo y así logra que la historia se vuelva muchísimo más inmersiva e interesante.

En resumen: lo que Kubrik había hecho con “2001: Odisea del espacio” al demostrar que la ciencia ficción podía ser un género mayor y no necesariamente una ridiculez de clase B con trajes espaciales de papel aluminio y marcianos de goma; lo repite en “El resplandor” con el género de terror. Como en el caso anterior, esta película obtuvo la categoría de clásico indiscutible dejándonos algunas de las imágenes más memorables de la historia del cine pero nada de eso hubiera sido posible sin la ENORME interpretación de Jack Nicholson. Y no es de extrañar ¿O alguna vez lo vieron a Jack haciendo algo que fuera menos que genial?

“Creepshow” de George Romero (1982)

Sin lugar a dudas, una obra menor pero que reúne dos grandes virtudes: es la primera colaboración de los dos “maestros del terror” y ambos le pusieron muchísima garra y amor a este homenaje de los comics de EC. King, incluso recicló un par de sus narraciones breves pero otras las escribió exclusivamente para este “Festival del horror”

Las historias son obvias y predecibles, las situaciones absurdas hasta lo bizarro, las actuaciones resultan exageradas, la producción queda muy lejos de las dos películas que reseñamos anteriormente… pero todo eso cuadra a la perfección con la intención de la película. El cariño nostálgico con que King y Romero rescatan esos relatos de terror que significaron todo un cambio de paradigma dentro del mercado del comic norteamericano los disculpa de todo lo demás.

¿El homenaje roza a veces la parodia? Seguramente, y esto también es lógico porque los relatos macabros de los ’60, por revolucionarios que fueran en su época, resultan de una inocente truculencia al lado de los exponentes más actuales del género. Algunos de esos exponentes, surgidos de la pluma del propio King o de la cámara del propio Romero.

“La zona muerta” de David Cronenberg (1983)

Otra reunión de capos. Cronenberg, Chritopher Walken, Martin Sheen ¿Qué podía salir mal? Varias cosas. Para empezar, las primeras producciones de Cronenberg siempre contaban con un presupuesto ajustadísimo. Tal vez, para superar esta limitación es que el director desarrolló ese estilo que, en la imagen, es obsesivo por el plano detalle y, en lo narrativo, se vale de la elipsis para forzar al espectador a una experiencia activa de visualización.

Otra dificultad a superar es que ninguno de los guiones (incluso el realizado por el propio S.K.) convencía ni Dino de Laurentiis, el productor, ni al realizador. Finalmente, Cronenberg reescribió junto a Jeffrey Boam la versión que le pareció más interesante. El resultado se aleja bastante de la obra original y, personalmente, no acaba de convencerme. La trama parece episódica y falta de cohesión pero la película se salva por la imagen y las actuaciones que son remarcables.

Hago un paréntesis tras esta cuarta película en la que se interrumpe el ciclo de las obras de King que yo considero más cercanas al comic. Y es que, más allá del homenaje explícito de “Showcase”, tanto Carrie, como el nene de “El Resplandor” o este John Smith poseen súper poderes. “Carrie” puede ser la historia de cualquier mutante de Marvel. Una adolescente, marginada que trata de ocultar sus poderes y termina perdiendo la chaveta en el peor momento. El protagonista de “La zona muerta” sería más estereotípico aún: un tipo común que después de un accidente descubre que tiene un poder extraordinario (unido a una pequeña discapacidad), tiene que descubrir como usarlo y decide hacerlo para ayudar a los demás. Los lectores de comics habrán visto esa misma estructura infinidad de veces.

“Misery” de Rob Reiner (1990)

Con esta cinta, comienza el ciclo de adaptaciones de las obras más realistas (y a mi juicio, de mejor calidad) del autor.

La historia es minimalista. La economía de recursos, extrema. Nos dejamos de joder con lo sobrenatural y lo inexplicable. Acá lo que te va a dar miedo es que Annie te puede romper los pies con un martillo. Y les aseguro que la gorda me dio más miedo que todos los fantasmas del otro mundo.

El filme se sostiene sobre el brillante duelo actoral entre James Caan y Kathy Bates y ninguno de los dos afloja en ningún momento. Construyen un crescendo en la tensión dramática magistral. Un verdadero tour de force que logra transmitirle al espectador la angustia y la impotencia del protagonista y lo mantiene con el corazón en la boca durante toda la película.

Una vez más, sostengo que la adaptación supera a la obra original. La novela está llena con un nivel de gore que más que impresionar al lector, atenta contra la verosimilitud. Ese elemento fue bastante moderado en la película, logrando un resultado impactante pero sobrio y creíble a la vez.

Ese año, la protagonista ganó el Oscar, el Globo de Oro y el premio de la Asociación de Críticos de Chicago por ese papel.

“The Shawshank Redeption” de Frank Darabont (1994)

Normalmente, prefiero el castellano pero ni “Sueños de libertad” ni “Milagros inesperados” hacen justicia a los títulos originales. La actuación de Tim Robbins es muy correcta. La de Morgan Freeman, como siempre, es excepcional. En conjunto, el filme se sale de lo esperable porque, aunque es una historia de presos con toda la angustia y la desesperación que eso conlleva, no resulta opresiva ni asfixiante. Creo que, en buena medida, el responsable de esto es Roger Deakins quien lleva a cabo una labor de fotografía de impresionante belleza.

Esta obra es el comienzo de una fructífica relación. Como veremos más adelante, Frank Darabont será el director que más y mejor ha adaptado al maestro de Pórtland. Pero eso no es lo único que se inicia en esta peli: Hasta ese momento, la mayoría de las adaptaciones de Stephen King al cine tenían presupuestos bastante reducidos; esta es una auténtica producción de Wollywood con todas las letras y así será desde aquí en adelante. Irónicamente, el director había obtenido los derechos para la adaptación por una cifra irrisoria (u$s5000) que, de todas formas, el autor nunca cobró.

Ese año, la cinta obtuvo siete nominaciones al Oscar.

“The green mile” de Frank Darabont (1999)

La segunda colaboración de la dupla King/Darabont. Otra cárcel. Otra gran producción. Otra película de gran belleza en el apartado visual.

La estructura narrativa apuesta a un juego de contrastes entre la realidad y lo sobrenatural pero también entre la crueldad inherente al sistema carcelario y la inocencia casi infantil de John Coffey. Protagoniza correctamente Tom Hanks, acompaña con igual corrección David Morse, pero es el malogrado Michael Clarke Duncan quien alcanza aquí su interpretación más memorable.

Se llevó un par de premios Saturno y cuatro nominaciones al Oscar.

“La niebla” de Frank Darabont (2007)

Vuelven las criaturas mortíferas de otra dimensión. Sepan disculpar si no me alegro. “La niebla” me parecía el regreso a ese Stephen King sobrenatural que nunca acaba nunca de gustarme. No obstante, la película logró convencerme. Es cierto que hubo que cambiarle el final a la obra literaria y que ese es un elemento central en mi valoración y, por lo tanto, en la inclusión de la película en esta lista… Pero también hay otra razón.

La verdad es que los bichos interdimensionales no son los protagonistas del relato. Ni siquiera importa si son insectos gigantes, zombies o aliens. Lo que importa es la reacción de ese grupo humano atrapado en una situación que los supera por completo y para la cual no están preparados. La protagonista, Laurie Holden, dijo que para construir su personaje se inspiró en los refugiados del huracán Katrina. A mí, en ese aspecto, la película me recuerda a los primeros arcos argumentales de “The walking dead”, donde lo relevante es como ese entorno terrible afecta, cambia y destruye a personas comunes y corrientes.

Todo eso, sumado a uno de los finales más duros de la historia del cine.

“El juego de Gerald” de Mike Flanagan (2017)

Si “Misery” era minimalista, para esta historia ya no tengo palabras. Cuando me enteré de este proyecto me pregunté: “¿Cómo carajos van a adaptar esa novela?” “El juego de Gerald” tiene alrededor de 400 páginas, la mayoría de las cuales tratan sobre una mina esposada a una cama sin ningún otro personaje a la vista. Claro… la novela puede jugar mucho con la instrospección, los pensamientos, los recuerdos pero ¿Cómo hacer eso de manera que tenga alguna traducción visualmente interesante?

Sorpresa. Lo hicieron y quedó muy bien.

Además ¿Quién no pagaría por ver a Carla Gugino en camisón? Y eso que está grande pero sigue siendo una de las mujeres más lindas de Hollywood.
El final es bastante anticlimático (tal vez por cuidar que la adaptación sea demasiado fiel a la novela que termina exactamente igual) pero, en general, la película aprueba con muy buena nota.

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