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“Polar” el webcomic que llegó a Netflix

Si no la vieron, no la vean

“Polar” el webcomic que llegó a Netflix

“Polar” es un comic mudo que el historietista valenciano Víctor Santos publicó en tres partes en forma digital a partir del año 2012. En la página polarcomic.com también pueden ver “Guts” otra serie de acción del autor. Toda la información y menú de la página está en inglés y castellano dado que los comics no tienen texto así que son totalmente disfrutables sin el obstáculo del idioma.

“Polar” tiene como protagonista a Black Kaiser (A.K.A Duncan Vizla), el personaje que Santos creara para la novela gráfica homónima que publicó Planeta de Agostini en 2010. El tipo es un ex agente secreto soviético que al terminar la guerra fría se dedica a ser sicario y acaba por ser “el mejor en lo que hace”. Sí... en cada universo hay uno.

Esta nueva saga de tres volúmenes (“Surgido del frío”, “Ojo por ojo” y “Sin piedad para la hermana María”) fue publicada por Dark Horse en USA y por Norma en España para lo cual fue ampliada, corregida y dialogada dando como resultado una versión bastante diferente de la que vimos en la web y permitiendo la coexistencia de ambas.

Gráficamente, la historieta es heredera directa del “Sin City” de Miller con sus manchas de blanco y negro y algún color plano añadido (en este caso: rojo), aunque también posee elementos narrativos que lo conectan con Steranko. De hecho, el propio autor declara que piensa a su personaje como una especie de contracara soviética de Nick Fury; un súper agente duro y envejecido pero que, al terminar la guerra del lado de los perdedores, no dirige una organización de seguridad global sino que tiene que vender sus habilidades al mejor postor.

Su trabajo en esta serie le valió la candidatura al premio Harvey en la categoría de autor nuevo en el año 2014.

Todo lo que está mal

Actualmente las adaptaciones de comics a la pantalla (tanto de animación como con actores) son tan frecuentes que ni llegamos a reseñar todas las series y películas que aparecen constantemente. En este aspecto, cada uno tiene sus preferencias. Yo voy a hacer explícitas las mías para que sepan desde qué punto de vista realizo mi crítica:

Personalmente, considero que así como los comics tienen que ser buenos como tales, las películas tienen que apuntar a obtener un buen resultado como películas. Son medios diferentes, hay recursos que son específicos de cada uno, no todos son adaptables y (aún cuando lo son) la adaptación más fiel no siempre es la que brinda el mejor resultado en el nuevo soporte.

Con esto en mente, siempre me alegra que una productora apueste a adaptar material independiente que le dé visibilidad al medio (y unos buenos dólares al autor) más allá de los omnipresente superhéroes del mainstream. La cuestión es hacerlo bien.

“Polar”, la película que Netflix estrenó hace un mes adapta el primer volumen de la historieta: Un tomo de 120 páginas pero que originalmente no tenía texto y se compone, básicamente, de dos largas secuencias de acción. Nada más.

Cierto es que los diálogos de las ediciones en papel aportan bastante y le dan apoyo y un anclaje contextual más sólido a las imágenes de la versión digital pero, aún así, el director Jonas Akerlund tuvo que expandir mucho la historia original para realizar una película de dos horas clavadas. Y hasta ahí lo banco. El tema es que lo hizo mal.

Paso a exponer.

La película comienza presentando al escuadrón de asesinos de “Damocles” cargándose a un agente al borde de su retiro. A medida que aparecen los personajes, se sobreimprime en la pantalla su nombre al mejor estilo Quentin Tarantino y el espectador supone que cada uno va a tener un nivel de desarrollo que lo haga interesante. Pero eso no ocurre. Solo le dan un aspecto visual diferenciador muy llamativo (mexicano con trencitas, petiso con barba naranja fluo, china con cara tatuada) que intuyo debe ser bastante contraproducente para eso de ser asesino a sueldo. Pero fuera de eso, apenas llegan a diferenciarse de los centenares de hombres armados que, al mejor estilo storm trooper, tienen como única función fallar sus disparos y morir a manos del protagonista. La única del escuadrón de élite que llega a tener una caracterización recordable es Sindy y eso se debe a que Ruby Fee, la actriz que la interpreta, está más fuerte que televisor de geriátrico y se pone al hombro (o la parte del cuerpo que mejor cuadre) algunas escenas de alto contenido erótico muy logradas. En una de esas escenas se produce la mejor línea de diálogo de la película: “¡Maldición, Sindy! Cálmate con el viejo, o lo vas a matar antes de que yo lo haga”

Después de esta primera secuencia narrativa, comprendemos que la idea de la producción de Netflix es completar esa trama mínima, austera, dura y fría que nos ofrecía Víctor Santos con escenas de tono cómico que no terminan de cohesionarse en ningún momento. Es más, ni siquiera son graciosas. Para los que ya la vieron: el asesinato del hombre obeso o la escena de la escuela primaria pueden ser ridículas y absurdas pero lejísimos quedan de ser graciosas y estropean por completo el clima de tensión de la trama principal.

Estas escenas agregadas son muchísimas y en su gran mayoría no pasan de ser relleno puro y simple. De hecho ¿Saben en qué momento de la película comienza la adaptación de la primera secuencia del comic? En el minuto 58. Casi una hora de relleno.

Lo que se rescata del naufragio.

Claro que no todo el relleno es malo. Hay una secuencia narrativa en Bielorrusia que está lograda y aunque no aporta nada desde el punto de vista argumental, entretiene dignamente durante los minutos de película que ocupa. El personaje de Camille (Vanessa Hudgens) introduce una subtrama muy interesante que casi está a punto de redimir la película o al menos el desenlace... aunque al final también se malogra.

La imagen está muy cuidada y por momentos emula de manera efectiva el estilo del comic y su paleta minimalista. Y hablando de minimalismo, me gustó la caracterización de Mads Mikkelsen como El Kaiser Negro, transmitiendo la frialdad inexpresiva pero humana del protagonista.

No es mucho lo que se salva pero es lo que hay.

Ojalá las productoras de cine se sigan interesando por adaptar comics de autor... pero así no.

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Escrito por:
Facundo Vazquez
Guía su vida por el bushido y la frase de Benjamin "Ustedes nunca vieron morir a un burro".

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