Black Mirror - 4ta Temporada

Crítica y Reseña

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Ouroboros World

Pasó el 29 de diciembre del año pasado. Con aquel día Netflix estrenó la cuarta temporada de Black Mirror, para que tuviéramos algo con que empezar el año. O finalizar el anterior si no teníamos seres queridos con los cuales juntarnos. De hecho había pasado más de una semana desde que me la puse a ver. En cosa de dos o tres días ya me la había terminado ¿Mi primera impresión? ¡Me gustó mucho! ¿Mi segunda? Podría claramente haber sido mejor. Dejó en claro que sus dos primeras temporadas son irrepetibles en calidad.

Digámoslo de la siguiente manera: Si la tercera temporada te gustó, como a mí, la cuarta lo hará también. Pero si fuiste de aquellos que detestó la tercera entonces no desperdicies tu tiempo. Tercera y cuarta temporada tienen, más o menos, la misma calidad narrativa. Los nuevos capítulos corren con una desventaja importante. La misma desventaja que sufrieron los anteriores: ser inevitablemente comparadas con sus primeros predecesores.
Pero retomemos las críticas para más adelante. Concentrémonos mejor en aspectos más técnicos. La cuarta temporada viene con una cantidad de seis capítulos y todos los guiones de esta última temporada son escritos por Charlie Brooker. Solo se une William Bridges como co-escritor de un episodio. Para el que no sabía, Brooker es el creador de la serie y, a su vez, es el encargado de escribir la mayoría de los capítulos. Solo The Entire History of You, último episodio de la primera temporada, no ha sido escrito por él. mientras que la dirección de cada uno es tomado por un director diferente.

A continuación, listaré los episodios con su nombre y director, pero sin caer en la sinopsis (ya sea para evitar cualquier tipo de spolier posible, como así no extenderme demasiado). Veamos:

-USS Callister, Toby Haynes (co-escrito por William Bridges).
-Arkangel, Jodie Foster (yeap, la que dijo que las pelis de superhéroes estaban arruinando Hollywood. Como si no estuviera arruinado desde antes).
-Crocodile, John Hillcoat.
-Hang the DJ, Tim Van Patten.
-Metalhead, David Slade.
-Black Museum, Colm McCarthy.

Dentro de su nuevo contenido, cabe destacar mucha auto-referencia; referencias a la misma serie (más que nada sobre White Christmas, aquel especial de segunda temporada que se coronó como favorito de la mayoría). También se puede remarcar la aparición de un dispositivo en común, el cual podemos ver apareciendo en ciertos episodios, no siempre con la misma función pero sí con el mismo mecanismo. Antes, en la serie, vimos lentes de contacto... Bueno, en estos últimos episodios ya no aparecerán, pues en su lugar habrá una especie de pequeño "chip", que se terminará incrustando en alguna cabeza. Posiblemente este cambio sea para no repetirse tanto, cosa que hubieran logrado sino fuera porque...

Defecto principal de esta última tanda: a nuestro amigo de acento británico Charlie, parece que se le van acabando las ideas. Hay al menos dos episodios que se parecen mucho a otros dos de temporadas anteriores. Una de las series más geniales de Netflix ya está cayendo en cierta entropía, la de alargarse demasiado. En el caso de Black Mirror, se puede entender porque casi siempre es el mismo Brooker el que escribe, y quizás el hecho de tener que presentar 6 episodios en lugar de 3 (exigencia de Netflix), colabore a este desgaste.

Otra cuestión para criticar es “el cambio de polos” de la impronta cultural. Lo que atrapó desde el principio a muchos espectadores fue cierta sutileza que no se ve en series norteamericanas. Foster se podrá quejar de que Los Vengadores arruinan Hollywood, pero Hollywood ya era desde antes hamburguesas, explosiones y “GOD BLESS AMURIKA!”. En cambio, esta serie estaba britanizando lo yanqui. Mitad inglesa, mitad estadounidense, la fórmula bretona era la que se imponía y la que gustaba. Pero ahora es como que el resultado de la ecuación tiene más resonancia americana. Esto no es necesariamente malo de por sí. No he visto que introdujeran robots CGI gigantes reventándose al son de Linkin Park. Pero la pérdida de esa cuasi esencia es notoria.

Hay episodios que son grandes clichés. De hecho, hubo dos episodios que me gustaron mucho y, sin embargo, no tan solo usan un mismo cliché, sino que es uno de los más clásicos (por no decir pelotudos). Y no, no pienso decir cual, pero con un toque de atención resulta obvio.

Y para terminar, los finales fueron en su mayoría predescibles. Una vuelta de tuerca para disimular su propio desperfecto, aunque sea en vano porque no se logre el objetivo.

Detengámonos igual un poco. Parece que les estoy haciendo mierda la serie. A estas alturas queda claro que Espejito Negro tiene sus vicios. Pero la última temporada tiene lo suyo. Se ve mucha más experimentación en la puesta de escena, se utilizan buenos trucos para el logro de inmersión, sus resultados tienden a ser buenos. Capítulos mismos se auto-ambientan para plasmar su propio clima. En lo que respecta a dirección, no estuvo para nada mal.

A pesar de haber destacado lo repetitivo, aún hay bastante re-invención. Como ya dije antes: Dejaron de un lado los lentes de contactos y pasaron a los chips. También se explora un poco más lo que puede llegar a ofrecer el género. Las ideas siguen floreciendo de todas formas. Quizás en lo que falla realmente Charlie Brooker no es en la falta de nuevas ideas, sino en cómo indagarlas para que parezcan tales.
Cabe destacar también que las implicaciones éticas y filosóficas persisten. Cuestiones mismas que involucran los derechos humanos, pero bajo la lupa de lo tecnológico y digital. Cosas que nos harían replantear cuando un que es un “que”, y cuando un que es en realidad un “quien”. También insiste en cuestiones como la misma privacidad, pero no desde la típica cuestión de estado y seguridad, tan vigente en la ciencia ficción de distopía. Aunque suele enfocarlo más que nada en las relaciones personales. aquello fue iniciado en el ya antes nombrado The Entire History of You.

Finalmente cabría destacar total presencia de mujeres como personajes principales. Si se fijan bien, todos los capítulos tienen como protagonista a una mujer. Los hombres a lo sumo llegan a co-protagonizar o antagonizar. En las dos primeras temporadas casi todos los capítulos fueron protagonizados por hombres. Siendo White Bear, de la segunda temporada, el único episodio enfocado en un personaje femenino. En la tercera luego vimos exactamente balanceado los roles entre sexos. Me parece muy bien que quieran hacer este equilibro. Pero a tener en cuenta que el único rol femenino de dirección lo tuvo Jodie Foster… en toda la serie. Sí, me cercioré de eso. El resto de los directores fueron todos hombres. Y en cuestión de guion hubo apenas dos colaboraciones por parte de mujeres: Kanak Huq en Fifteen Million Merits. Y Rashida Jones, junto a Michael Schur, en Nosedive. Obviamente trabajando junto a Charlie Brooker.

A estas alturas, no sé qué más podría decirles de la serie de mi parte. Para lo que a mí criterio respecta estuvo bien. Sigue siendo una de las mejores series top que hay en su plataforma, pero sufre el dilema de la comparación. Las primeras temporadas contienen, de forma general, “mejores capítulos”.
Podría haber sido mucho mejor, pero sigue siendo una serie de altísima calidad. Pero al empezar tan alto, no pudo subir más y empezó a bajar.

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