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The Deuce

The Deuce

Altos niveles de desempleo. Delincuencia. Prostitución. Adicción a las drogas. Corrupción en cada nivel social. Todos estos fueron síntomas de la New York de la década del 70. Atrás quedaba la ciudad a la que le cantaba Sinatra, la convulsionada realidad social daba lugar y forma a movimientos tan trascendentes como el Punk o el Hip Hop. Pero también a la industria pornográfica, y es de este rubro el que se encarga de contextualizar The Deuce.

Producida por HBO y estrenada en septiembre de 2017 esta serie nos lleva a la Nueva York de principios de los setenta, más específicamente a la zona de la Calle 42 en Manhattan. Históricamente conocida como una importante calle de negocios, entre las décadas del sesenta y ochenta recibió el apodo de ‘The Deuce’ y vió un crecimiento exponencial de la industria sexual, un asunto que fue limpiado en las décadas recientes.

David Simon y George Pelecanos, reconocidos por su trabajo en The Wire, ejercen como showrunners de esta serie en la que la ciudad es su gran protagonista. La multiplicidad de lugares y voces está presente desde el primer capítulo, pero sin duda el que destaca en el reparto es James Franco (Pineapple Express, Harry Osborn en el Spider-Man de Sam Raimi) ya que no interpreta a un personaje sino dos: los gemelos Vincent y Frankie Martino. Vincent es un tipo carismático y laburante, con algunos problemas económicos pero que se basa en su astucia y buena onda para salir adelante. Trabaja en un bar desde el que conoce a todos los habitué de la zona (policías, prostitutas, proxenetas, mafiosos y “gente como uno”) y en base a tantos contactos se va construyendo (muy) de a poco una visión a futuro más ambiciosa como hombre de negocios. Su hermano Frankie es un adicto a las apuestas que sirve como enlace directo con la mafia, sus apariciones son mucho menos que las de Vincent pero el intérprete hace un trabajo realmente bueno para que el público pueda diferenciar ambos personajes a primera vista, en base a gestos, expresiones y posturas.

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James Franco no es el único representante de la pantalla grande entre el reparto, ya que también tenemos a Maggie Gylllenhall (Sherrybaby, The Dark Knight) interpretando a Eileen “Candy” Merrell, la única trabajadora sexual de la serie que ejerce por cuenta propia y esto la pone en una posición muy jugada tanto frente a la ley como ante la calle. Al igual que Vincent, de a poco le va surgiendo una visión de negocios ante la creciente industria pornográfica y empieza a analizar cómo reemplazar la calle por las cámaras.

Como ya viene siendo costumbre en las series de HBO, desde el arranque tenemos una gran cantidad de personajes e historias que se van cruzando. Se destacan algunas de las prostitutas, como la pueblerina recién llegada que la juega de inocente, la veterana resentida, y la que ve bloqueada su sensibilidad para el arte por parte de su “jefe”. En cuanto a los pimps (chulos, fiolos, cafishos, cafiolos o como quieran decirles) son en su mayoría tipos bien jodidos en los que destaca mucho el trabajo de producción para tratar de forma muy realista su vocabulario y vestimenta. Vale aclarar que la serie no es solo sobre putas, mafias y porno, de hecho en el primer capítulo ni siquiera se hace mención a la pornografía. Muchos medios la refirieron como una serie sobre los orígenes de la industria porno, pero la verdad es que va un poco más lejos y nos da un gran panorama de la Calle 42. Se trata un poco más sobre representar la realidad social de aquel entonces, y así es como el reparto también da lugar al policía corrupto, la periodista de investigación, la universitaria expulsada que representa al ya agonizante movimiento hippie, el representante de la por entonces naciente comunidad LGBT, y varios otros personajes secundario que lejos de ser parte del decorado, aportan mucho a la inmersión del televidente.

The Deuce no es una serie pretenciosa, no busca ser el reemplazo de HBO a Game Of Thrones ni mucho menos, lo que nos entregan Simon y Pelecanos es un producto accesible pero al mismo tiempo conciente de que no apunta a un público multitudinario. Esto le da espacio para bajar un cambio en la narrativa y llevar las acciones a un ritmo lento que permite que los actores y actrices se luzcan en cada escena. Con una recién terminada temporada de ocho episodios, y la confirmación de al menos una temporada más, se posiciona como una serie recomendable para quienes busquen una buena ficción de época, comprometida socialmente pero sin dejar atrás el entretenimiento. Acompañan al sólido guión una ambientación más que correcta y un reparto de estrellas y desconocidos que nos llevan a un mundo sucio y turbio, lleno de ambigüedad moral. Y es que, como canta Curtis Mayfield en la secuencia de apertura: “If there’s a Hell below, we’re all going to go”.

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Escrito por:
Julian Vega
Expulsado de la Escuela Xavier para Jóvenes Dotados por dormir en clase.
Julian Vega
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